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Patrimonio
RECUPERACIÓN
► Badilla
Cozcurrita Fariza
Mámoles
Poyecto de creación de una plaza pública en Badilla
En
nuestro afán de recuperar o actualizar elementos patrimoniales que
dignifiquen la vida de nuestros ciudadanos, el Ayuntamiento de Fariza
trabaja incansablemente para ampliar el número de elementos que han sido
o serán beneficiarios de su actuación.
Dentro de las asignaciones presupuestarias vigentes, una buena partida
de sus arcas se empleará en la creación de una plaza pública para el
pueblo de Badilla. Dicho presupuesto había sido asignado, inicialmente,
a la creación de un nuevo cementerio. Ante la discrepancia de algunos
ciudadanos, previo acuerdo favorable de la Diputación Provincial y
realizada la pertinente consulta popular mediante sufragio, sus vecinos
prefieren reconducir dicho presupuesto y destinarlo a una plaza pública.
La idea se explica conforme a las fotos y a la planimetría del
proyecto-base de desarrollo.
  
La casa central de la plaza y su pajar anejo han sido adquiridos por
nuestro Ayuntamiento para permitir esta mejora, tal y
como consta en el documento que se reproduce. Asimismo, los planos que
se exponen son una copia literal de los originales, base de su diseño;
hoy archivados en las oficinas del Ayuntamiento.
El plazo de ejecución será inmediato; tan pronto como la Diputación
Provincial asigne la realización de obras a la empresa pertinente.
Cuando se lleve a término, daremos noticia de su recuperación y del
producto final en esta página.
¡Bienvenido sea el proyecto para todos nosotros!
Recuperación de los molinos en Badilla

El agua ha sido analizada, en nuestro universo cultural , en tres temas
dominantes:
1.- Vista como fuente de vida.
2.- Elemento de purificación.
3.- Centro de regeneración vital.
Estos núcleos temáticos básicos sirven de alimento a toda una coherente
tradición vital.
En la
tradición cristiana, el agua simboliza el origen de la creación, la
fuente de todas las cosas. De hecho, en la Biblia, las fuentes del
desierto que saciaron la sed de los nómadas eran fuentes de alegría y de
maravilla. El hombre, en general, en su peregrinaje vital, asocia el
agua con una realidad tanto interior como exterior; hasta el punto de
convertirse en una especie de oasis espiritual, en un centro de paz y de
luz.
En el
Antiguo Testamento observamos que el agua es símbolo de vida; en el
Nuevo, símbolo del espíritu (Apocalipsis, 21). Tanto es así que el agua
recoge, incluso, un sentido de eternidad: quien beba de esta agua viva,
participa ya de la vida eterna (Juan, 4, 13-14).
El agua purifica, cura, introduce en lo eterno. No en vano, en los
rituales de iniciación al cristianismo (ceremonia del Sacramento del
Bautismo), el agua bendita es vertida sobre la cabeza del recién llegado
a la comunidad cristina. En este sentido, el agua tiene un poder
regenerador, pues nos permite iniciar una nueva vida: la espiritual.
Es un elemento constitutivo de un ritual iniciático.
La lluvia, las fuentes, los ríos… todos ellos constituyen elementos de
fuerte poder fertilizador de la tierra. En todas las culturas, se
asocian con las ceremonias de la fecundidad terrestre; el agua como
fuerza vital fecundante.
De su mano llega la riqueza a los pueblos. Nuestros antepasados, sabios
conocedores de la riqueza natural, supieron arrancarle al agua todo su
poder. Una de las numerosas aplicaciones de la que ahora damos
testimonio es la del agua como fuente de energía viva.
Son
frecuentes, en nuestro Municipio, los molinos habitando las riberas. Hoy
silenciosos, pero no mudos, nos hablan de un pasado próximo en el que
los cereales llegaban a su puerta. Con la energía del agua, los granos
de cereal, en la tolva (recipiente de madera), pasaban por un canal
hasta caer en las muelas de piedra. De ahí, molido, a los sacos,
llamados costales. Transportados de nuevo a los pueblos, esperaban
pacientemente las manos, generalmente de mujer, para hacer el pan en el
horno de leña. Estructuras semicirculares en los muros de las casas
denotan la presencia, en nuestro entorno, de esos hornos artesanos.
Badilla
es claro ejemplo de esta tradición harinera. Sus molinos: “Molino
Pachón”, “Molino Carrizo”, “Molino Cabildo” y
“Molino Matarranas” brindan al caminante una de las más hermosas sendas
que uno pueda visitar.
Nuestras imágenes hablan por sí mismas. Vean y gocen de ellas. Y si en
la próxima salida se animan, conózcanlo y pisen este incomparable marco
por sus propios pies. Conocer una molienda, en vivo y en directo, hoy es
posible gracias a una hermosa recuperación llevada a cabo en estos
últimos años. Alguno de los molinos se ha recuperado para que toda su
maquinaria quede a la luz de sus ojos, mientras muele el cereal.
Su
presencia es una manifestación de un pasado que no puede dejar
indiferente a un alma curiosa.
CONTINUA...
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