|
|
|
|
Patrimonio
RECUPERACIÓN
Badilla
Cozcurrita Fariza
►
Mámoles
Recuperación de los molinos en Mámoles
En
ocasiones, hemos tratado el tema de la restauración de diferentes
elementos que forman parte de nuestra Historia.
En esta ocasión, le toca el turno a los
molinos de Mámoles. Todavía hoy, gracias a distintas Administraciones y
sobre todo al tesón y esfuerzo de sus propietarios, que son quienes los
han mantenido en pie, durante innumerables años; - primero por necesidad
y luego por conservar esa memoria que pasa de generación en generación-,
podemos disfrutarlos.
En Mámoles, al igual que en el resto de
pueblos del Municipio, existían un respetable número de molinos
harineros en su rivera. Éstos tenían, debido a las condiciones
climáticas de la zona, un uso estacional; se hace imprescindible el agua
en los cauces.
En la actualidad, nos vamos a centrar en uno
de estos molinos, en el llamado, molino de Serafín.
Es el molino de planta y alzado más grande del municipio, además de ser
el único que posee una cernidora en uso.
Cuenta con un soportal abierto, en la entrada, dotado de poyos de
piedra, que facilitan la carga y descarga de harina y grano.
El agua es retenida en una gran balsa
paralela al cauce de la rivera. La entrada de ésta en el molino es
doble, a través de dos portones independientes que, cuando son
retirados, permiten la entrada de agua en el molino.


El agua golpea sobre las aspas de los rodeznos haciendo girar las
muelas. Actualmente, estas piedras son de las
denominadas francesas (piedra sílex unida con argamasa y cinchada con
aros metálicos). Éstas dejan mucho menos residuo de polvo en la harina,
por lo que resulta ideal para el consumo humano.
Los dos rodeznos se alojan en cárcavos rematados con arcos en forma de
mitra.
Uno de estos rodeznos, además de hacer girar la volandera (piedra móvil)
sobre la cama (piedra que permanece fija), proporciona movimiento a la
cernidora. Este ingenioso mecanismo permite separar el producto de la
molienda en tres categorías: harina más fina para panificar, harina más
gruesa para el ganado y, por último, el salvado.
El mecanismo es sencillo: la harina que
llega al farnal, después de estar entre las dos piedras, es elevado por
un sistema de cangilones hasta un “tubo horizontal” .Mediante el
movimiento y, gracias a los distintos pesos de salvado y harina, caen de
tres zonas diferentes. Así seleccionados, son recogidos en sacos
distintos.

Una de las tolvas para echar el grano
Piedra en desuso
Además, del importante carácter etnográfico de estos edificios, es
también destacable las comunidades de animales y vegetales que se
asocian a ellos.

subir
|