Localización: Badilla.
Longitud: 8 / 10 km. (ida y vuelta).
Dificultad: Baja.
Tiempo: Dos horas /dos horas y media.
Elementos de interés: Chiviteros y panorámicas sobre el
Duero.
Las
visitas a los chiviteros están restringidas, siendo
imprescindible la autorización expresa del propietario
La
ruta comienza, si se desea hacer un poco más larga (aproximadamente
10 km en total), en la iglesia de Badilla, en cuyas proximidades
dejaremos el automóvil; salimos del pueblo por un puente de
construcción tradicional, tomando la carretera que lleva a localidad
portuguesa de Miranda do Douro.
Un
kilómetro más adelante, después de un fuerte repecho que termina con
una chopera, sale a la izquierda un camino de tierra; si se llega
hasta este punto en coche y se comienza a caminar desde aquí, se
reduce la longitud de la ruta en aproximadamente dos kilómetros (uno
de ida y otro de vuelta); el camino discurre por un entorno de
plantas de lavanda, encinas centenarias y enebros a lo largo de
cuatro kilómetros durante los cuales, si tenemos dudas sobre la
dirección a seguir, sólo hay que fijarse en las rodadas que a lo
largo del tiempo ha ido dejando el coche del pastor, que acude
diariamente a dar de comer a las cabras.
El
camino termina en una corraliza con muros bajos de piedra, que sirve
para guardar las cabras y en cuyo interior hay, además, unas
pequeñas construcciones circulares de piedra con la cubierta de
“escobas”, o “chiviteras”, para proteger a los chivitos (cabras muy
jóvenes) mientras el pastor lleva a las grandes a pastar por los
alrededores. Estas chiviteras son de propiedad comunal pero en la
actualidad sólo las usa el único vecino que tiene cabras en el
municipio.
A
partir de este punto el terreno comienza a descender rápidamente
hacia el Duero y, desde lo alto de cualquiera de las grandes rocas
que sobresalen aquí y allá, se puede contemplar el cañón del río y
la ciudad portuguesa de Miranda do Douro al otro lado del mismo.
Sería conveniente la instalación de algún mirador con las debidas
protecciones para poder disfrutar de las panorámicas con total
seguridad, ya que las pendientes son muy pronunciadas. La vuelta se
efectúa por el mismo camino.