Localización: Mámoles.
Longitud: Cuatro kilómetros.
Dificultad: Baja.
Tiempo: Una hora.
Elementos de interés: Lagares rupestres, iglesia, potro,
fuente y mirador sobre el Duero.
La
ruta comienza en la iglesia de Mámoles, detrás de la cual existe una
zona de aparcamiento donde se puede dejar el automóvil. Esta iglesia
es de construcción sencilla pero tiene una interesante espadaña de
estilo románico y, en su interior, un sagrario del siglo XVI.
Delante hay un potro de piedra y una viejísima morera, y al lado una
fuente romana. El recorrido está señalizado con flechas amarillas en
carteles de madera, en general claras.
A
unos 200 metros del comienzo, después de girar a la izquierda y
sobre unas grandes rocas, encontramos el Lagar de la Peña del
Castillar, con un panel explicativo de su funcionamiento; consiste
en una oquedad excavada en la roca y ligeramente inclinada, donde se
pisaban las uvas que se introducían a través de un agujero,
corriendo el mosto por un canal hasta otra más pequeña, igualmente
excavada en la piedra a un nivel inferior, donde se recogía.
La
ruta continúa entre encinas centenarias y enormes rocas; un poco más
adelante, junto a los restos de unas casas de piedra, se coge un
sendero a la derecha y a unos 50 metros, sobre una gran piedra,
encontramos el Lagar del Prado del Señor, también con su panel
explicativo; es similar al anterior pero el mosto se obtenía, no
pisando la uva sino aplastándola con una gran viga de madera que
portaba una enorme piedra.
Un
poco más adelante encontramos el lagar de Las Pizarras, también con
el hueco para pisar la uva excavado en la roca y de viga, pero éste
en el interior de una pequeña construcción de piedra actualmente en
ruinas, aunque está prevista su restauración; en algunos de los
cortinos cercanos se pueden ver pilas de lavar labradas a mano en la
piedra. En este punto, y siguiendo las indicaciones, giramos a la
izquierda y en poco tiempo llegamos a el Cueto, un mirador con
espléndidas vistas sobre el Duero; desandando el camino hasta el
lagar de Las Pizarras y siguiendo las indicaciones, el camino nos
lleva nuevamente a la iglesia de donde partimos.